domingo, 15 de septiembre de 2013

Domingo.

Sinceramente, tengo que aprender a andar con calma, a mirarlo todo tranquilamente, respirar hondo y andar lento. Esa es la clave. Pero cuando has estado dando tumbos toda tu vida, cuando vas de un sitio para otro sin centrar la cabeza del todo en eso, cuesta. Es difícil, lo sé, pero estoy poniendo todo mi empeño en ello. Intentar que la calma venga a mi y mi independencia de la gente con ella es mi prioridad ahora mismo. No aburrirme en ningún momento aunque la soledad me acompañe, no sentirme sola aunque lo esté, y por supuesto estar segura de mi misma y de mi decisiones, que al fin y al cabo lo son todo. 

Este domingo de soledad, dónde suena la música de las chicharras y parezco sacada de una canción del Sabina, pinta bien, es cómo empezar de cero, es el primer día del resto de mi vida. Esta soy yo, más yo que nunca y libre de cadenas. Soy un pájaro libre. 






No hay comentarios:

Publicar un comentario